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Después de la paz ¿El agro recalcula? ¿Cómo queda el escenario de posguerra?

  • 23 jun
  • 2 min de lectura

El acuerdo de paz en Medio Oriente firmado la semana pasada abre paso a una tregua geopolítica que promete descomprimir la volatilidad sobre los mercados financieros y los commodities. ¿Y ahora? Repasamos cómo está el contexto y cómo cambian las variables en medio del avance de la fina y la previa de la gruesa.



La semana pasada trajo ese ansiado acuerdo de paz que promete ponerle un freno de mano a la montaña rusa en la que venían subidos los mercados globales desde hace más de tres meses. Está claro que el impacto de este tipo de noticias nunca es automático. Nadie espera que los problemas logísticos en el estrecho de Ormuz -que obligaron a recalcular rutas y sumaron semanas de demora a nivel global- se solucionen de la noche a la mañana.


Pero lo interesante es ver cómo los mercados se anticipan: la caída en los precios internacionales de los combustibles ya se hace notar y es una bocanada de aire fresco para la cadena de costos. Para el productor, que viene haciendo malabares con los márgenes, que la geopolítica deje de ser el "driver" principal de las pizarras permite volver a enfocarse en lo que pasa adentro del lote, proyectando un mediano plazo un poco más previsible y descomprimido.


El impacto en el sector agropecuario podría ser aún mayor en el mercado de fertilizantes. Para dimensionarlo, resulta clave revisar los reportes semanales de IF Ingeniería en Fertilizantes para observar el comportamiento que tuvieron los precios en estas últimas 15 semanas.


Evolución precios urea y fosfato en distintos mercados de referencia


La imagen resume cómo fue la dinámica en los precios en estos más de 100 días, donde la urea había tocado techo y la curva ya había ido hacia abajo. El interrogante se sigue dando en fosfatados ya que los valores siguen en sus máximos y no aflojan.


¿Hay margen para replantear la campaña fina en este nuevo contexto? Difícil. Con casi el 60% de la superficie ya sembrada según la Bolsa, las decisiones principales ya están tomadas; quedaría espacio para ciclos cortos que se pueden sembrar hasta finales de julio. Tal vez, y pensando en una hipotética refertilización, se podría dar algo de eso en agosto para potenciar el cultivo.


El foco real pasa a la cosecha gruesa. Una tendencia bajista en fertilizantes durante julio reactivaría con fuerza las compras de insumos en agosto. En este sentido, una corrección en los fosfatados sería vital para dinamizar su compra y asegurar un buen arranque de los cultivos, mientras que el mercado de la urea (fuente esencial de nitrógeno para el maíz) debería empezar a moverse activamente en el corto plazo.

 
 
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