El riesgo de gestionar en automático
- hace 3 días
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Me gusta pensar en julio como un mes de “entretiempo”. Uno de los pocos momentos del año para revisar cómo estamos gestionando antes de que la próxima campaña tome velocidad.

MIRADA DE GESTIÓN
Por María Laura Alzapiedi
Fractional CFO especializada en empresas agropecuarias
En el agro los ciclos se superponen. Julio no es un mes quieto: hay decisiones de compras, de financiamiento, cierres fiscales y/o contables, hay planteos que se definen o se siguen ajustando.
Pero con menos presión operativa que en otros meses, aparece algo poco frecuente: una ventana para mirar cómo estamos gestionando y cómo estamos decidiendo.
Y ese espacio es ideal para una pregunta que la vorágine no elimina, pero sí disimula: ¿qué decisiones seguís tomando igual que siempre, aunque en el fondo sabés que algo no está funcionando? ¿Qué decisión, proceso o conversación venís postergando campaña tras campaña?
Eso es el piloto automático: No es dejar de decidir. Es dejar de cuestionar.
Mismo banco. Mismo proveedor. Mismo planteo productivo. La misma lógica para comercializar, para financiarse, para reportar, para construir decisiones. No necesariamente porque siguen siendo las mejores opciones. Sino porque entre saber que hay que revisarlas y decidir hacerlo hay una distancia que muchas veces nunca terminamos de recorrer.
¿Te reconocés en alguna de estas señales?
Hace tiempo que no revisás cómo te financiás. Seguís usando las mismas herramientas y formatos porque siempre estuvieron disponibles, no porque sigan siendo las más convenientes.
Las decisiones comerciales dependen de la caja del momento. El mercado deja de marcar el ritmo y empieza a hacerlo la urgencia.
La información llega cuando ya no puede cambiar la decisión. Los reportes explican lo que pasó, pero no ayudan a decidir lo que viene.
Los excedentes y las necesidades de liquidez se resuelven "sobre la marcha". Sin un criterio claro para administrar el capital durante toda la campaña.
Nadie revisa ciertos procesos y sistemas. Como en el entretiempo de un partido, julio no reemplaza los ajustes que vas haciendo durante la campaña. Pero sí ofrece algo distinto: la posibilidad de salir de la cancha por un momento, mirar el partido con la cabeza fría y revisar el sistema con el que estás jugando.
El piloto automático no avisa. Y rara vez se instala en un único lugar. Por eso vale la pena mirar a la empresa como un sistema.
Te dejo este esquema para identificar cuál es la dimensión que más necesita aquellas preguntas incómodas. No para revisarlo todo. Para saber por dónde empezar.

El mayor riesgo del piloto automático es que, durante un tiempo, parece que funciona.
Y mientras funciona, el cuestionamiento puede esperar.
Las finanzas no suelen ser el origen del problema. Suelen ser el lugar donde el problema finalmente se hace visible.
Cada campaña trae desafíos nuevos.
Lo que vale la pena preguntarse en julio es qué problema viejo no querés volver a llevarte a la próxima campaña.
No para resolverlo en un mes. Sino para empezar, por fin, a trabajarlo.