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Sanidad ganadera: el desafío que todavía limita la productividad del rodeo argentino

  • hace 21 minutos
  • 4 min de lectura

Por Miguel Mejía, médico veterinario y docente del Programa de Ganadería de AgroEducación.


Cuando analizamos los índices productivos de la ganadería argentina, solemos poner el foco en la genética, la alimentación, la disponibilidad forrajera o el manejo reproductivo. Sin embargo, hay un aspecto que continúa relegado y que condiciona directamente los resultados de los establecimientos: la sanidad.


En nuestro país tenemos un pendiente sanitario muy importante. Todavía existen prácticas básicas que se realizan por debajo de los niveles deseables. Aproximadamente, solo se efectúa tacto rectal al 60% de las vacas, mientras que la revisión clínica y reproductiva de los toros que ingresan a servicio alcanza apenas entre el 30% y el 40%.

A esto se suma que, frente a determinadas enfermedades, los porcentajes de vacunación continúan siendo considerablemente menores que la población que debería recibir protección.

Estos datos demuestran que no estamos solamente ante un problema técnico. También enfrentamos una dificultad cultural y comunicacional. Muchos productores, especialmente los de menor escala, no reciben la información de manera efectiva o no logran visualizar con claridad cuánto puede costarles no contar con un plan sanitario correctamente diseñado.

La sanidad no es un gasto

Uno de los principales desafíos es modificar la manera en que se interpreta la sanidad dentro de la empresa ganadera. Con frecuencia se la considera un gasto, cuando en realidad debe entenderse como una inversión productiva.

Vacunar no significa simplemente colocar un líquido debajo de la piel del animal. Vacunar es construir inmunidad. Es preparar al rodeo para responder frente a una enfermedad y reducir las posibilidades de pérdidas productivas, abortos, mortandad o tratamientos posteriores.

El objetivo de un programa sanitario no debería ser solamente cumplir con un calendario, sino alcanzar el mayor nivel de protección posible de acuerdo con las necesidades concretas de cada establecimiento.

Por eso resulta fundamental comenzar a trabajar bajo el concepto de medicina productiva. No se trata únicamente de atender al animal enfermo, sino de prevenir, anticiparse, planificar y generar las condiciones necesarias para que la nutrición, la genética y el manejo puedan expresar todo su potencial.

Enfermedades que siguen generando pérdidas

Dentro de la ganadería argentina existen distintas problemáticas sanitarias que requieren atención permanente. Garrapata, tristeza bovina, rabia, sarna, carbunclo, diarrea viral bovina, enfermedades respiratorias, clostridiales y parasitosis gastrointestinales son algunas de las más relevantes.

En el caso de la garrapata, uno de los problemas más preocupantes es el avance de la multirresistencia a diferentes grupos químicos. Esto obliga a abandonar los tratamientos realizados de manera automática y comenzar a trabajar con diagnósticos y evaluaciones más precisas.

Antes de aplicar un producto, es necesario determinar cuáles funcionan realmente en cada establecimiento. De lo contrario, no solo se pierde eficacia, sino que también se acelera el desarrollo de resistencia.

Una situación similar ocurre con los parásitos gastrointestinales durante la recría. Existen estudios que muestran pérdidas de entre 20 y 40 kilos durante el primer invierno como consecuencia de los parásitos, muchas veces sin que los animales manifiesten signos clínicos evidentes.

Estas pérdidas subclínicas suelen pasar inadvertidas, pero impactan directamente en la eficiencia productiva. Además, en una proporción elevada de establecimientos de la provincia de Buenos Aires ya se ha detectado resistencia a ivermectinas y productos relacionados.

Esto demuestra que no podemos continuar aplicando los mismos tratamientos de manera sistemática sin evaluar previamente su eficacia.

Cada establecimiento necesita su propio plan

No existe un plan sanitario universal que pueda aplicarse de la misma manera en todos los campos. Cada establecimiento posee una realidad diferente, determinada por su ubicación geográfica, sus antecedentes sanitarios, el tipo de rodeo, el sistema productivo y sus objetivos empresariales.

Sin embargo, existen algunos lineamientos generales que deberían considerarse.

En los sistemas de recría, es fundamental trabajar sobre la prevención de enfermedades clostridiales, queratoconjuntivitis y enfermedades respiratorias. También resulta indispensable implementar un control parasitario adecuado y garantizar una correcta nutrición mineral.

En los rodeos de cría, el trabajo sanitario debe concentrarse especialmente en las enfermedades reproductivas, la brucelosis, los abortos, la revisión de los toros, el tacto rectal, el ordenamiento del rodeo y el estacionamiento del servicio.

La información obtenida a partir de estas prácticas permite tomar mejores decisiones, identificar tempranamente los problemas y evitar que las pérdidas se manifiesten cuando ya es demasiado tarde.

Medir, prevenir y acompañar

La sanidad no puede continuar ocupando un lugar secundario dentro de la planificación ganadera. Es una condición necesaria para mejorar los índices reproductivos, aumentar la producción de kilos de carne y construir sistemas más eficientes y previsibles.

Las herramientas técnicas existen. El desafío está en utilizarlas correctamente, medir sus resultados y lograr que lleguen de manera concreta a los productores.

Para avanzar, necesitamos fortalecer la extensión, mejorar la comunicación y acompañar a cada establecimiento en el diseño de estrategias sanitarias adaptadas a su realidad.

La ganadería argentina tiene una gran oportunidad para mejorar sus resultados. Pero para que la genética, la nutrición y el manejo puedan expresarse plenamente, primero debemos garantizar una base sanitaria sólida.

Sin sanidad, no hay productividad sostenible.



 
 
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