Tres señales que marcan que el trigo podría tener revancha
- hace 1 día
- 3 Min. de lectura
El trigo retoma protagonismo tras la caída proyectada en la cosecha global que disparó los precios en Chicago, la tregua en los fertilizantes y la promesa oficial de alivio fiscal. ¿Vale la pena barajar y dar de nuevo para el ciclo 2026/27?

El último informe mensual del USDA sobre producción agrícola mundial, generó un fuerte impacto en el sector. El organismo proyecta una producción mundial de trigo de 819 M./Tn. para el ciclo 2026/27, marcando un retroceso frente a las casi 844 M./Tn. de la campaña anterior. Si bien la caída global ronda el 3%, el verdadero "ruido" en el mercado lo provocó el dato de Estados Unidos: se espera un desplome productivo de 54 M./Tn. a apenas 42,5 M./Tn.
Estas cifras generaron un impacto automático en precios. El mismo día martes cuando se conoció el reporte, los valores en Chicago pasaron de us$ 233 a us$ 249, un 7% de suba.
Mientras tanto en nuestro país, en un momento donde no se está en pico de cosecha del cereal, los valores de pizarra que ya venían siendo interesantes en el orden de los $ 290.000, acompañaron el alza y superó los $ 300.000 el último viernes.
Siguiendo con la lógica del informe USDA, en nuestro país la Bolsa de Cereales en el contexto de “A todo trigo”, presentó su tradicional proyección de campaña fina y para la entidad la superficie implantada no sufriría grandes variaciones respecto del ciclo anterior ya que alcanzaría las 6,5 M./ha. Sin embargo, la verdadera noticia es el retroceso productivo: la decisión de ajustar la inversión en fertilización (explicada en la suba de los insumos a raíz de la tensión en Medio Oriente), llevaría la producción a 21,3 M./tn. Esta cifra marca una caída rotunda del 23% comparada con los 27,8 M./tn del ciclo que culminó en el último mes de diciembre.
A pesar del escenario ajustado, existe un dato alentador que podría devolverle el impulso a la inversión tecnológica en los lotes. Según un informe de Coninagro, una eventual eliminación del 7,5% de los derechos de exportación -que representaría que el fisco resigne unos us$ 230 millones- permitiría al productor mejorar sus márgenes en unos us$ 70 por hectárea. El cálculo es directo: con un precio FOB de referencia de us$ 240, la retención equivale a us$ 18 por tonelada; en un planteo de 40 quintales de rinde, el beneficio final para el productor escala a los us$ 72.
En “A todo trigo”, el secretario de Agricultura Sergio Iraeta dejó una puerta abierta. En el discurso de apertura dijo textualmente: “siembren, tengan confianza, porque el trigo va a ser competitivo en la cosecha”. Luego, ante los medios de comunicación agregó “con responsabilidad fiscal, si existe la posibilidad de aliviar algún impuesto, se hace”. Ojalá suceda la eliminación de las retenciones pero esa decisión debería tomarse ya mismo para incentivar la siembra y no dentro de unos meses para solamente mejorar la comercialización
Y por último un dato no menor es que el mercado de fertilizantes nitrogenados también aporta una cuota de alivio: los precios parecen haber tocado su techo y la tendencia actual sugiere que lo peor de la escalada quedó atrás. Esta moderación en los costos de los insumos críticos da pie al inicio de una fase de mayor equilibrio
Una menor producción con impacto en precios, hipotética baja de retenciones y caída en los valores de los fertilizantes; son los tres elementos que hacen pensar que el trigo puede tener una nueva oportunidad. Si tu decisión en esta campaña 2026/27 es sembrar el cereal, desde Nera te ofrecemos diversas herramientas financieras y soluciones digitales adaptadas a este nuevo escenario, para que puedas calzar tus insumos, asegurar tus márgenes y capturar el valor de un ciclo que promete revancha.


