El arte de financiar el crecimiento sin descuidar la caja
- hace 24 horas
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En el marco de GPS Financiero en Expoagro 2026, el espacio de Nera junto a Agroeducación presentó una radiografía necesaria sobre la salud financiera de las empresas del sector. Diego Palomeque —consultor y director de Agroeducación— definió la industria con una fórmula contundente: "El agro es agua y palanca. Si al productor le das ambas, no lo frenás ni en Alaska".
Bajo esta mirada, el crédito no es solo una herramienta de auxilio, sino el combustible indispensable para un negocio que invierte anualmente unos 22.000 millones de dólares, de los cuales el 70% proviene de capital de terceros.
Liquidez: el activo que no aparece en el balance
Para Palomeque, existe una distinción crítica que todo productor debe internalizar: la dimensión económica y la dimensión financiera. "Las empresas no chocan por su estado de resultados, chocan por su flujo de fondos", advirtió.
Nadie es expulsado del negocio simplemente por perder dinero en un ciclo productivo, sino por la incapacidad de financiar esa pérdida. En este sentido, el acceso fluido al crédito es el verdadero seguro de vida de la empresa, permitiéndole seguir en carrera incluso cuando el clima o los precios no acompañan.
El mito del fin de campaña y la estrategia del "Carry"
Uno de los puntos más destacados de la charla fue la ruptura del ciclo teórico de la cosecha. Palomeque explicó que el financiamiento no termina el 31 de mayo con la entrada de la cosechadora. Debido a la enorme tasa de reinversión del agro, "la que ganaste, el negocio te la vuelve a pedir para enterrar al año siguiente".
Pero no se trata solo de financiar la nueva siembra, sino también mirar la financiación con las variables de comercialización como parte de una estrategia integral del negocio. "Un precio es un precio, dos precios son una tasa", definió Diego.
Arbitraje de tasas: ¿Conviene retener?
La clave estratégica hoy es el arbitraje: si el costo de tomar deuda es inferior a la tasa que "paga" el grano por ser guardado, el diferimiento de la venta se convierte en un negocio financiero que potencia el margen productivo.
Bajo esta premisa, Palomeque acercó datos para entender esta oportunidad en el mercado hoy:
Soja: diferir la realización de abril a noviembre paga una tasa anualizada del 15% en dólares.
Trigo: en posiciones cortas de post-cosecha, el carry llegó a pagar casi un 30% anual en dólares.
Foco en 2026: asegurar el acceso al crédito
Ante un escenario donde los dadores de crédito se han vuelto más selectivos, la recomendación fue profesionalizar la gestión de pasivos. Palomeque sugirió una regla de oro para la estabilidad: tener disponible un stock de crédito que duplique la necesidad real de deuda.
"En épocas de estabilidad se defiende el margen, pero en épocas de volatilidad vivimos de la liquidez", concluyó. El consejo final para esta campaña es abrir el abanico —bancario, bursátil y comercial— no solo para buscar la tasa más baja, sino para garantizar que, en caso de que el mercado se achique, la empresa cuente con el respaldo necesario para seguir operando.