1000 días de gestión Milei: cuál es el balance macro y cómo impactó en el agro
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A 1000 días del inicio de la gestión de Javier Milei, repasamos las lecciones del panorama económico y qué esperar hacia adelante: tipo de cambio, inflación y las claves para planificar el negocio agropecuario calzando ventas con financiamiento estratégico.

El balance del primer tiempo
El gobierno de Milei tocó las campanadas de su día número 1000, un número que en materia de gestión siempre se considera un hito. ¿Cuáles son los principales highlights de estos primeros 2 años y 9 meses de administración?
Sin dudas la principal cucarda se la lleva el ordenamiento de las cuentas con el equilibrio fiscal como bandera: la salida del cepo allá por abril de 2025, una estabilización del tipo de cambio y un avance en la desaceleración inflacionaria. Todo esto redundando en una baja del riesgo país que pasó de 1.923 puntos básicos a 491 puntos, un indicador que cobra especial relevancia cuando pensamos en costos de financiamiento e incentivos a la inversión.
En el debe, esa recuperación no vuelve todavía de manera ecuánime en materia de actividad económica, ingresos y, en consecuencia, en el humor social de los argentinos que no sienten el beneficio en sus bolsillos aún.
En este marco, el campo junto a energía / minería fueron grandes motores económicos, impulsando el crecimiento de las exportaciones y el saldo positivo de la balanza comercial. Si comparamos 1er semestre 2026 vs 1er semestre 2023, estamos hablando de +47% de exportaciones y +USD 18.352 M de saldo comercial que 3 años atrás directamente estaba en negativo (Estimación Nera basado en INDEC).
¿Qué pasó con el agro? Junto al tema cambiario, en el top 3 de medidas están el fin de los cupos y cuotas de exportación y la baja progresiva de retenciones que, si bien el sector aún espera una eliminación completa de los Derechos de Exportación, sin dudas fue un gesto que quedó fijado por decreto y que el gobierno desliza que podría profundizar en la medida en que la minería y la energía aporten nuevos dólares a la macroeconomía.
Qué esperar hacia adelante
Ahora Milei enfrenta el desafío de reactivar el consumo y la industria sin desarmar el frente fiscal en una coyuntura futura (pero cada vez más cercana) electoral que siempre avecina mayor incertidumbre y volatilidad en los mercados. Así lo remarcó el economista Maximiliano Montenegro en el stream de Nera GPS Financiero, donde uno de los interrogantes era con cuánta nafta contaba el gobierno para evitar un escenario de dolarización acelerada como el que se dio en las elecciones intermedias de octubre de 2025.
Para el productor, el foco está en seguir de cerca la interacción entre la política monetaria, los costos y la trayectoria cambiaria. Con estimaciones que proyectan un tipo de cambio cercano a los $1.600-$1.650 hacia fin de año —según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA de agosto de 2026— y una inflación más controlada, la rentabilidad de la campaña pasa por una gestión financiera fina. El margen de maniobra ya no depende de especular con saltos abruptos de la divisa o esquemas de carry trade, sino de capturar oportunidades puntuales del mercado.
Desde el punto de vista comercial, en los últimos dos meses, los precios de la próxima campaña mostraron una mejora relevante en A3: la soja mayo 2027 subió cerca de 8%, mientras que el trigo diciembre 2026 y el maíz abril 2027 avanzaron alrededor de 12%. Estos niveles vuelven a poner sobre la mesa la oportunidad de asegurar márgenes y cubrir costos, sin necesidad de comprometer toda la producción. En Nera, cerca del 70% de los granos que se utilizan como garantía se instrumentan con precio a fijar. Esto significa que una suba del valor del grano no solo mejora el precio de venta futuro, sino que también puede reducir la cantidad de toneladas necesarias para cancelar el préstamo.
En los últimos meses, además, la evolución de los precios superó el costo de muchas alternativas de financiamiento en dólares, fortaleciendo la lógica de combinar financiamiento con una estrategia activa de comercialización. En este contexto, herramientas como las opciones permiten aprovechar los nuevos niveles alcanzados para asegurar pisos de precio que hace apenas dos meses parecían difíciles de imaginar, manteniendo al mismo tiempo la posibilidad de capturar nuevas subas. El objetivo no pasa por acertar el máximo del mercado, sino por transformar mejores precios en margen, previsibilidad y capitalizar oportunidades.
En el plano estructural, las reformas de fondo —como la presión tributaria, retenciones y desregulación— seguirán supeditadas a los tiempos legislativos. Frente a esto y a un mercado interno golpeado, la resiliencia del negocio dependerá de diversificar canales de comercialización y optimizar al máximo los costos del capital de trabajo.
La mirada del agro para el próximo ciclo se mantiene positiva, con buenas perspectivas climáticas, de rinde y precios. Combinar la venta oportuna de granos, presupuestos con margen para tasas reales positivas y el uso estratégico de líneas de crédito competitivas calzadas de acuerdo al flujo de fondos de cada negocio agropecuario serán claves para preservar la liquidez y consolidar la rentabilidad.


