El margen ya lo conocés. ¿Y el capital de trabajo?
- hace 2 días
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El financiamiento que podés elegir depende de algo que pasó antes: con cuánto capital propio llegás a la nueva campaña.

MIRADA DE GESTIÓN
Por María Laura Alzapiedi
Fractional CFO especializada en empresas agropecuarias
Ya vamos cerrando la 2025/2026. Los números empiezan a llegar. Y casi en simultáneo, la 2026/2027 pide definiciones, y no sólo productivas.
Este año las condiciones financieras mejoraron: líneas más atractivas y más acordes a la rentabilidad del negocio, algunas incluso a tasa cero (basta ver las del propio Nera).
Eso sí, más restrictivas: una alerta para quien depende mucho del financiamiento. Y con una brecha enorme entre bancos.
Pero antes de elegir con cuáles avanzar, hay una pregunta que las ordena a todas: ¿con cuánto capital de trabajo propio arrancás la próxima campaña?
No el margen de la campaña que cerrás. No el EBITDA. El capital propio. Lo que el negocio retiene para financiar su próximo ciclo por sí mismo.
Y acá hay que afinar, porque no es solo la caja.
Es la caja, más los granos en stock, más lo que tenés por cobrar, neto de lo que todavía debés.
Esa foto completa es tu verdadero punto de partida.
No todo ese capital está disponible de la misma manera.
Una parte está líquida. Otra todavía está en pie, por cosechar (un maíz tardío, por ejemplo) bastante certera, pero todavía no realizada. Y otra está en grano. Y ese grano es una posición: o lo retenés por estrategia, o lo retenés porque todavía no decidiste. No es lo mismo.
Y tampoco es lo mismo retenerlo sin haber tenido que financiarlo, que haber financiado parte para sostener la posición y capturar el pase de noviembre (aunque ese pase pague con creces el costo).
Cuando esa foto está clara, las opciones de financiamiento se ordenan. Algunas las vas a tomar para financiar el nuevo ciclo, otras para crecer o mejorar margen. Otras, para no quedar expuesto. Y otras no las vas a tomar.
Cuando no está claro, financiás en automático. Y en este contexto, financiar sin estrategia es dejar valor sobre la mesa.
Porque no es lo mismo arrancar la nueva campaña con capital de trabajo recompuesto que arrancar financiando lo que el ciclo anterior no terminó de cerrar.
¿Con qué estructura financiera jugás el partido?
Es el mismo contexto. Pero no es la misma empresa la que lo enfrenta con la estructura ordenada que la que llega apretada.
La misma línea de crédito puede ser oxígeno para una empresa, y para otra, la señal de que hacen falta decisiones más estructurales en el modelo de negocios.
La diferencia no está en la tasa. Está en la posición que la recibe.
Cerrar la campaña no es solo mirar la rentabilidad. También es responder:
· ¿Cuánto capital de trabajo propio te deja realmente la campaña que cerrás?
· ¿Cuánto está líquido y cuánto está en grano?
· ¿Ese grano es estrategia o es una decisión que todavía no tomaste?
· ¿Qué parte de ese capital alcanza para iniciar la nueva campaña y qué parte vas a tener que financiar?
· ¿Qué estás financiando: la nueva campaña o el cierre de la anterior?
En el agro, cuando el negocio empieza a generar flujos, te pide que lo vuelvas a enterrar. La pregunta no sólo es cuánto ganaste. Es cuánta capacidad de decisión le deja a la que empieza.

