Planificar en contextos inciertos
- 14 abr
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Actualizado: 15 abr

MIRADA DE GESTIÓN
Por María Laura Alzapiedi
Fractional CFO especializada en empresas agropecuarias
La nueva normalidad
Con la cosecha en marcha, los resultados se vuelven visibles y los números empiezan a reflejar otra historia. Al mismo tiempo, las decisiones ya están puestas en la próxima campaña que se configura en un contexto mucho más incierto.
En pleno proceso de cosecha, cuando el resultado empezaba a “contarse”, el contexto volvió a moverse. La guerra en Medio Oriente impactó en el costo del combustible y, con eso, en los fletes y en la propia cosecha. El resultado: márgenes que se ajustan sobre la marcha y una logística que exige cada vez más precisión.
En paralelo, empiezan a configurarse las condiciones de la próxima campaña. Suba de fertilizantes, incrementos en otros insumos, dudas sobre la duración de este escenario y posibles tensiones en el abastecimiento si el conflicto se extiende.
Un mismo contexto. Impactos que se sienten en distintos frentes.
En el medio, precios que no necesariamente acompañan estos movimientos.
Muchas variables moviéndose al mismo tiempo, sin una perspectiva clara.
Y eso no cambia solo el escenario.Cambia el nivel de decisión que el negocio exige.
Planificar no es eliminar la incertidumbre.
En este tipo de escenarios, es común escuchar que con este nivel de incertidumbre es muy difícil planificar. Y es cierto. Pero también es una trampa.
Porque en el agro, planificar nunca fue eliminar la incertidumbre.Nunca se trató de acertar el rinde, el precio o los costos.
Planificar es otra cosa.Es ordenar el negocio para no quedar completamente expuesto a lo que pase afuera.Es entender de qué depende el resultado, qué margen de maniobra tenés y qué riesgos estás dispuesto a asumir si esas variables cambian.
El error más común es dejar de planificar por la incertidumbre y decidir sólo por inercia o por olfato.En un año como éste, planificar es construir un sistema de decisiones bajo condiciones.Porque la campaña agrícola empieza mucho antes de sembrar.
Las preguntas relevantes para la campaña 2026/2027 ya no son únicamente cuánto va a rendir o a qué precio vender.Sino, sobre todo, bajo qué condiciones sostengo determinados planteos y bajo cuáles los cambio.
Este contexto empieza a pegar directamente en decisiones concretas:
El nivel tecnológico frente a insumos más caros. Ajustas o sostenes?
La viabilidad de un trigo con indiferencias muy altas, que no dejan margen de error.
Lo mismo empieza a aparecer en el maíz, aunque todavía haya más tiempo para definirlo.
La renovación de arrendamientos en un mercado aún incierto. A qué valores?
Las decisiones de compra: anticiparse y stockearse o comprar sobre la marcha?
El costo financiero asociado a anticipar compras o a retener stock de granos por encima de los compromisos.
Decisiones comerciales y financieras que empiezan a tensionarse:
o cómo usar la capacidad crediticia
o si aprovechar líneas promocionales para insumos (muchas veces a tasa cero)
o cómo posicionarse entre insumos y granos en un contexto que no termina de definirse.
Nada de esto es únicamente técnico. Todo es decisión.Y muchas de estas decisiones ya se están tomando, aunque no siempre se las esté reconociendo como tales.
Es momento de afinar el lápiz.
En contextos como este, no alcanza con entender lo que está pasando.Hay que llevarlo a números y a decisiones.
Les propongo un ejercicio concreto.
Proyecten su campaña y asegúrense de que el plan pueda responder, con claridad, estas cuatro dimensiones
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| ¿Cómo se sostiene el plan en términos financieros?
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Si nada cambia, no hay planificación. Hay inercia. |
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El contexto no se controla.
La diferencia la marca el nivel de decisión con el que lo enfrentás.

