El girasol ¿en busca de otro récord?
- Nera
- hace 2 horas
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La campaña 2025/26 se encamina hacia un nuevo hito histórico. Tras los excelentes resultados obtenidos en trigo, el girasol se posiciona ahora como protagonista: con un avance de cosecha cercano al 30%, la Bolsa de Cereales ajustó al alza sus proyecciones, estimando una producción de 6,2 M./Tn. De confirmarse este volumen, el cultivo alcanzaría un crecimiento productivo del 32% respecto al ciclo anterior.

Históricamente, el girasol ha ocupado un rol de reparto en la escena agrícola estival, habitualmente eclipsado por el volumen de producción y la relevancia mediática del maíz y la soja. Sin embargo, en la coyuntura actual, donde la escasez de precipitaciones ha comenzado a condicionar severamente las proyecciones de los cultivos de ciclo más largo, el girasol ha vuelto a capturar la atención del sector, demostrando una resiliencia estratégica que lo pone nuevamente bajo los focos.
El pasado jueves, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ratificó esta tendencia en su informe semanal, introduciendo un ajuste al alza de gran impacto: la proyección productiva nacional se elevó de 5,8 millones a 6,2 millones de toneladas. La cifra inicial ya representaba un salto cuantitativo dado que la campaña 2024/25 había alcanzado las 4,7 M./Tn.; pero la incorporación de 400.000 toneladas adicionales imprimen un optimismo renovado.
Según el análisis de la Bolsa el ajuste alcista responde no solo a buenos resultados registrados en el NEA, Córdoba y el centro-norte de Santa Fe; sino a que luego de las lluvias de las últimas dos semanas, las estimaciones de rendimiento esperado para los núcleos y el norte de la pampa-oeste de Buenos Aires se ubican por encima de los 25 quintales.
En lo coyuntural, los análisis recientes de la Bolsa de Comercio de Rosario proyectan un cambio de tendencia significativo para el ciclo 2026. En el plano doméstico, tras transitar un 2025 marcado por un consumo masivo deprimido, el horizonte actual comienza a despejarse. Las expectativas de una recuperación en los niveles de actividad general y un repunte en el consumo de los hogares sugieren un fortalecimiento de la demanda interna. Este fenómeno vendría acompañado de un cambio en la composición del consumo: se prevé una migración hacia productos de mayor valor agregado, con una preferencia creciente por el aceite de girasol puro en detrimento de los aceites mezcla.
En lo internacional, el negocio ofrece oportunidades estratégicas de gran relevancia. La hoja de balance global de la oleaginosa se presenta hoy bajo una tensión considerable debido a una oferta mundial ajustada, consecuencia directa de una producción magra en los principales países exportadores, fundamentalmente en Ucrania, cuyo rol como líder global sigue condicionado por factores geopolíticos y productivos.
En ese contexto de escasez global, la Argentina se posiciona para ganar terreno de manera decisiva. Según un informe del USDA, capturado y analizado por ASAGIR a mediados del mes pasado, la participación de nuestro país en el comercio mundial de aceite de girasol experimentaría un salto cuantitativo, ascendiendo del 10,8% al 12,0%. Este incremento de casi un punto y medio porcentual en la cuota de mercado global no sólo valida la resiliencia del sector primario e industrial argentino, sino que confirma que el país está listo para cubrir los baches de oferta global.
El éxito en el cultivo de girasol se juega tanto en el lote como en el silo. Una conservación inteligente, atenta a la calidad y humedad del grano, es el primer paso para convertir la producción en moneda de cambio estratégica. Bajo esta premisa, ese grano almacenado deja de ser un stock estático para volverse dinámico: gracias a la alianza entre Nera y SiloReal, la herramienta Crédito Grano Disponible permite ampliar los límites de crédito con ese stock como garantía.
Producción del Girasol en Argentina (gráfico de la Secretaría de Agricultura).
