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Menos impuestos, más inversión: Todo sobre el nuevo RIMI 📈

  • hace 23 horas
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: hace 5 minutos

El Régimen de Incentivo a Medianas Inversiones (RIMI) ya tiene media sanción y ahora está a la espera de aprobación en el Senado. Es un instrumento complementario al RIGI, diseñado específicamente para dinamizar proyectos de una escala intermedia que sean estructurales para el desarrollo regional y la competitividad productiva.



Te contamos cómo este nuevo esquema de incentivos puede transformar tu campo con mallas antigranizo, energía y obras.


En las primeras horas del viernes pasado la Cámara de Diputados le dio media sanción a la reforma laboral y a su vez aprobó el proyecto que establece el RIMI. El objetivo central de este esquema es la creación de un marco de certidumbre y estímulo fiscal que facilite nuevos desarrollos. Al igual que su predecesor de mayor escala promulgado a mediados del 2024 y del cual el Gobierno hace unos días anunció su extensión por un año más, el RIMI propone beneficios en materia de amortización acelerada del Impuesto a las Ganancias y devolución anticipada del IVA, entre otras cuestiones.


Si bien el RIGI está orientado a proyectos de capital intensivo (principalmente energía y minería), el RIMI presenta similitudes técnicas en cuanto a la estabilidad fiscal por plazos prolongados. Sin embargo, su ventaja diferencial radica en que sus requisitos de inversión mínima son más accesibles, permitiendo que un abanico más amplio de empresas puedan ingresar al régimen

Es interesante destacar que -según el Gobierno-, el RIGI desde su reglamentación ya generó la aprobación de 10 proyectos por más de 25 mil millones de dólares.


En el caso del RIGI, las micro, pequeñas y medianas empresas T1 y T2 podrán acceder siempre que los montos mínimos de inversión sean de us$ 150 mil, us$ 600 mil, us$ 3,5 M y us$ 9 M, respectivamente.


Con este Régimen se busca impulsar la incorporación de maquinaria y el desarrollo de infraestructura productiva; lo cual se traduce en adquisición, elaboración o importación de bienes como así también la concreción de obras.


Bajado al llano del sector agropecuario, las primeras reacciones que se pudieron leer en redes sociales a finales de la semana pasada hablaban de posibles inversiones en materia de riego, energía y mallas antigranizo. ¿Por qué? Porque el texto original para estos casos incluso eliminaba los montos mínimos de inversión (se deja aquí debajo una captura del texto original presentado por el Gobierno).



Respecto del tema riego, un ex funcionario del Gobierno celebró en redes sociales la media sanción resaltando la relevancia de la aprobación y el incremento productivo que podría traer en zonas agrícolas del país que hoy solo producen en secano.


Si finalmente la reforma laboral es tratada a fines de esta semana en el Senado, un RIGI más cercano al agro podría convertirse en ley.

 
 

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